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Comienza el derecho a reparar en Europa

Comienza el derecho a reparar en Europa

Los productos actuales son cada vez más difíciles de reparar, y en muchos casos no es porque sean más complejos; sino porque los fabricantes implementan medidas para que no puedan ser reparados fácilmente.

Vivimos en la era de cambiar el móvil cada año, de comprar un dispositivo nuevo cuando el viejo se estropea; incluso cuando reparamos, usamos los servicios técnicos oficiales, que en muchas ocasiones simplemente nos dan una unidad nueva. Hasta los talleres mecánicos están en peligro, con coches que precisan de herramientas y software específico hasta para tareas de mantenimiento básicas.

Los fabricantes quieren mantener un duro control sobre sus productos, incluso después de haber sido vendidos. Desde pegatinas situadas estratégicamente que anulan la garantía si las rompemos, hasta software capaz de detectar hardware no oficial, han implementado todo tipo de medidas. Una inversión importante para asegurarse una continua venta de productos.

No tiene porqué ser “obsolescencia programada”, aunque las sospechas de esta práctica siempre están presentes; al fin y al cabo, está demostrado que muchos consumidores sólo necesitan la mínima de las excusas para comprarse una nueva versión de lo que ya tienen.

Cada vez está más claro que esta situación no es del agrado de todo el mundo. Movimientos a favor del “derecho a reparar” están ganando tracción en todo el mundo en los últimos meses; quieren leyes que protejan al consumidor frente a las medidas de la industria para evitar que reparen sus dispositivos. Y ya han conseguido algunos logros en esa dirección, especialmente en EEUU; donde unos 18 estados ya están trabajando en leyes similares.

El movimiento ahora está cobrando fuerza en Europa, con la organización de protestas, tanto online como frente a representantes políticos. Y no es sólo por la protección de los usuarios; recordemos que la Unión Europea tiene el difícil objetivo de reducir enormemente las emisiones contaminantes. Y el derecho a reparar puede ayudar a esto, reduciendo no solo la cantidad de unidades completas nuevas que hay que fabricar, sino también la cantidad de basura generada.

Los estados miembros de la UE cerraron el 2018 y están iniciando el 2019 con nuevos acuerdos para fomentar la reparación. Estas nuevas directivas se centran en obligar a los fabricantes a producir partes y piezas de sus dispositivos durante al menos siete años; los profesionales técnicos además deben poder recibir la información necesaria para la reparación de un dispositivo.

La UE ya ha votado para que los fabricantes de pantallas electrónicas, los lavavajillas y las lavadoras sigan esta directiva, pero muchos creen que no es suficiente. Sobre todo porque este reglamento sólo obliga a ofrecer las partes a los profesionales; y no al consumidor final. Por lo tanto, reparar nuestra lavadora será más fácil si contratamos a un profesional para ello; pero si intentamos hacerlo por nuestra cuenta nos faltarán tanto las piezas como la información necesaria.